El mantenimiento también forma parte de la rehabilitación: empieza una nueva etapa para cuidar nuestros edificios

El mantenimiento también forma parte de la rehabilitación: empieza una nueva etapa para cuidar nuestros edificios

La rehabilitación de un edificio no termina cuando finalizan las obras. A partir de ese momento comienza una etapa igual de importante: conservar correctamente todo lo que se ha mejorado, anticiparse a los problemas y planificar las actuaciones necesarias para que el edificio mantenga sus prestaciones durante muchos años.

Dentro de la nueva fase del proyecto OPENGELA, uno de los principales objetivos será ayudar a las comunidades de personas propietarias a conocer mejor sus edificios y disponer de herramientas sencillas que faciliten su gestión, conservación y mantenimiento.

Para ello se impulsará la implantación y seguimiento del Plan de Uso y Mantenimiento, un instrumento que permitirá ordenar las principales actuaciones que deben realizarse sobre el edificio, identificar las revisiones necesarias y establecer una planificación de las futuras intervenciones.

La idea es sencilla: pasar de actuar únicamente cuando aparece una avería a trabajar de una forma más preventiva.

Un pequeño problema detectado y resuelto a tiempo puede evitar una reparación más compleja y costosa en el futuro. Por eso se realizará un seguimiento de las actuaciones correctivas que sea necesario ejecutar y, paralelamente, se planificarán las revisiones y tareas preventivas relacionadas con fachadas, cubiertas, instalaciones, elementos comunes, accesibilidad, seguridad y otros componentes del edificio.

Esta planificación permitirá también revisar el cumplimiento de aquellas obligaciones y controles necesarios para garantizar unas adecuadas condiciones de funcionamiento y seguridad de las instalaciones.

Otro de los elementos que ayudará a las comunidades será la recopilación y organización de la información técnica disponible sobre cada edificio.

Documentos como el Libro del Edificio Existente permiten reunir información relevante sobre el inmueble, su estado, sus características, las actuaciones realizadas y las necesidades de conservación y mejora. Su finalidad es facilitar un mejor conocimiento del edificio y servir de apoyo para planificar su mantenimiento y futuras intervenciones.

Del mismo modo, el Certificado de Eficiencia Energética ofrece información sobre el comportamiento energético del inmueble, mediante una calificación que ayuda a conocer su nivel de eficiencia y sus emisiones asociadas. Esta información resulta especialmente útil para comprobar la evolución del edificio después de una rehabilitación y valorar nuevas oportunidades de mejora.

A partir de esta nueva etapa se irá generando además un inventario de los principales equipamientos, infraestructuras e instalaciones existentes en cada edificio.

Calderas, sistemas de ventilación, instalaciones eléctricas, ascensores, sistemas de protección contra incendios, equipos de generación energética u otros elementos podrán quedar convenientemente identificados junto con la información necesaria para facilitar su seguimiento.

La comunidad dispondrá también de un espacio documental en el que podrá organizar y conservar información relacionada con el edificio: documentación técnica, certificados, inspecciones, contratos de mantenimiento, manuales, garantías, informes, presupuestos, actuaciones realizadas y cualquier otro documento relevante para su correcta gestión.

El objetivo es evitar que la información del edificio se encuentre dispersa entre diferentes personas, empresas o archivos y conseguir que la comunidad pueda disponer progresivamente de una visión mucho más completa de su inmueble.

Conocer qué instalaciones existen, quién las mantiene, cuándo deben revisarse, qué actuaciones se han realizado y qué documentos las respaldan permite tomar mejores decisiones y facilita el trabajo de presidentes, administradores, técnicos, empresas mantenedoras y personas propietarias.

Toda esta información se integrará progresivamente en la Ficha Digital del edificio, que actuará como punto de referencia para conocer su situación y facilitar el seguimiento de su conservación.

Pero el objetivo no es generar más documentación por generar.

Se trata de convertir esa información en una herramienta útil para la comunidad.

Un edificio bien gestionado permite anticiparse a incidencias, planificar mejor los gastos, ordenar futuras inversiones y conservar durante más tiempo las mejoras conseguidas con la rehabilitación.

Las inversiones realizadas en aislamiento, accesibilidad, instalaciones o eficiencia energética necesitan cuidados para mantener sus prestaciones. De poco sirve realizar una importante rehabilitación si posteriormente no se revisan, conservan y utilizan correctamente los elementos que se han incorporado.

Por eso, durante los próximos años OPENGELA acompañará a las comunidades en este proceso, facilitando información y orientación para que puedan avanzar hacia una gestión más preventiva y organizada de sus edificios.

El objetivo final es muy concreto: mantener el valor de las inversiones realizadas, proteger el patrimonio de las comunidades y conservar unas buenas condiciones de calidad, habitabilidad, seguridad y confort para las personas que viven en los edificios.

Cuidar un edificio no consiste únicamente en repararlo.

Consiste en conocerlo, anticiparse y conservarlo para que siga funcionando correctamente durante muchos años.

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